Médica. Doctora en Salud Pública

Investigadora en ISGlobal (Instituto de Salud Global de Barcelona), Profesora asociada, Universitat de Barcelona (UB).
(Barbastro, Huesca, 1974)

La vocación médica de Azucena Bardají fue muy temprana a pesar de que en su familia no había médicos:

«Tuve una vocación bastante temprana. Recuerdo que con 14 años tenía ya muy claro que quería ser médica. No me planteaba ninguna otra opción. Fue en octavo de EGB, tuve como una visión».

 

La decisión de orientar su carrera hacia la medicina tropical, una opción que en España no era nada habitual, también fue muy precoz:

«El concepto ha ido evolucionando desde la medicina tropical de aquella época a salud internacional y ahora lo que conocemos como salud global. Pero desde el principio tuve claro que era eso lo que quería hacer. Necesitaba darle un sentido, tener un propósito y me parecía que era una cuestión de equidad trabajar para mejorar la salud de las poblaciones más vulnerables, sobre todo en países que tienen peores condiciones, menos oportunidades, menos recursos».

 

El interés por las poblaciones de países con menos recursos llevó a Azucena Bardají a Ecuador durante tres de los veranos durante sus estudios de medicina:

«Me fui de voluntaria a Ecuador para trabajar en un pequeño dispensario de salud que estaba en medio de la selva. Y siendo estudiante de medicina, ahí atendí mi primer parto, diagnostiqué mi primera malaria, participé en campañas de impregnación de redes mosquiteras, campañas de vacunación, control de medicación en hipertensos, tuberculosos, control de embarazadas, etc. Yo solo era estudiante de medicina y trabajaba con una enfermera, no había ningún médico. Hacíamos lo que podíamos. Allí tuve una experiencia reveladora. Supe que era eso lo que quería hacer, trabajar por la salud de las poblaciones más pobres».

 

Su decisión de dedicarse a la medicina tropical, de desarrollar su labor en países menos favorecidos partía de una idea de justicia social:

«Yo quería ser médica, me encantaba y me encanta la medicina y sentía esa vocación profesional. Y a la vez, le daba vueltas a otra idea, que el lugar donde uno nace determina las oportunidades que tiene en la vida, también en salud, empezando por la supervivencia. Me parecía que era una cuestión de justicia social tratar de que esa brecha fuera lo más pequeña posible. Al final se trataba de trabajar contra la falta de equidad en salud, que es un derecho fundamental».

 

La carrera de medicina la estudió en la Universidad de Zaragoza y como especialidad hizo medicina de familia y comunitaria:

«Pensé que era la especialidad que me preparaba mejor para trabajar en África porque era la más competa. Tenía pediatría, obstetricia, etc. Diferentes especialidades médicas, algunas médico-quirúrgicas, que son muy útiles en África y por eso la elegí. Durante la especialidad solicité una comisión de servicios para hacer una rotación en el Hospital Clínic de Barcelona, en el servicio de Medicina Tropical».

 

En el segundo año de residencia, Bardají se fue a Barcelona:

«La rotación en el servicio de Medicina Tropical del Hospital Clínic de Barcelona fue una experiencia muy positiva, y siguió con una oferta para ir a trabajar a Mozambique. Unos años atrás, en 1996, el Hospital Clínic había desarrollado un acuerdo bilateral entre los Gobiernos de España y Mozambique, y en el que participaban la Universidad de Barcelona (UB) y la Universidad de Eduardo Mondlane, a través del cual, se fundó un centro de investigación en el sur de Mozambique, el Centro de Investigación en salud de Manhiça, donde trabajé cerca de cuatro años y con el que sigo colaborando».

 

Tras los años en Mozambique, volvió a Barcelona pero por poco tiempo. En 2006 fue a la Universidad de Londres donde cursó un máster de Epidemiología. A su vuelta, en 2007, se incorporó al servicio de Medicina Tropical del Hospital Clínic y al Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), donde trabajó hasta que en 2011 se creó ISGlobal.

«Después de varios años de práctica clínica en el hospital, en la consulta de Atención al Viajero, decidí focalizarme en la carrera investigadora».

Azucena Bardají Alonso en Maputo (Mozambique)

Azucena Bardají ha desarrollado su carrera investigadora en el programa de Salud Materna, Infantil y Reproductiva de ISGlobal en dos áreas: la prevención de malaria en mujeres embarazadas, que es una de las poblaciones más vulnerables frente a esta enfermedad, y la evaluación de nuevas vacunas en mujeres embarazadas para prevención de patologías en neonatos y niños en sus primeros meses de vida.

«En los últimos años, el trabajo de investigación que he realizado se ha centrado en la inmunización materna, con especial foco en África. Ésta incluye estudios de carga de enfermedad de infecciones prevenibles a través de la inmunización materna (como el virus respiratorio sincitial o el estreptococo grupo B), evaluación de nuevos candidatos de vacunas, o la aceptabilidad de la vacunación en mujeres embarazadas africanas».

 

A pesar de que vive en Barcelona, Azucena Bardají pasa una buena parte de su tiempo en África que es dónde se realizan las investigaciones que dirige:

«Mi base es Barcelona, pero viajo con frecuencia. Nuestro principal colaborador es el Centro de Investigación en Salud de Manhiça, Mozambique, pero también trabajamos en Sierra Leona, y colaboramos con otros países de África».

 

Azucena Bardají ha dirigido como Investigadora Principal 15 proyectos y ha participado como investigadora en otros tantos y es autora o coautora de más de 130 artículos científicos. Ha dirigido 9 tesis doctorales y ha sido miembro de diversos comités dedicados a la salud materna tanto en la Organización Mundial de la Salud como en otras organizaciones internacionales.

En su opinión, los dos artículos más importantes para su carrera, hasta ahora han sido: Malaria prevention with IPTp during pregnancy reduces neonatal mortality, que, según explica ella:

«Este estudio demostró que la prevención de la malaria durante el embarazo con IPTp-SP tiene un impacto significativo en reducir la mortalidad neonatal, reforzando su relevancia para las políticas de prevención de la malaria y la supervivencia neonatal en África».

 

Y Burden and impact of Plasmodium vivax in pregnancy: A multi-centre prospective observational study, un estudio multicéntrico que:

«Es el más extenso en cuanto a número de participantes, 10.000 mujeres embarazadas, y demostró el impacto de Plasmodium vivax durante el embarazo, especialmente sobre la anemia materna, y la importancia de las infecciones submicroscópicas. Sus resultados contribuyeron a incorporar a las embarazadas como población relevante en las estrategias de control y eliminación de P. vivax».

 

Además de todo esto, ha sido presidenta del nodo de AMIT en Catalunya y dedica una parte de su tiempo a la divulgación de la actividad científica y de la promoción y el liderazgo de las mujeres en ella.